La Historia de la Magia
Viernes, 1 Agosto 
El término magia deriva de magi, uno de los elementos religiosos incorporados por los magos en la antigua Babilonia. Hubo
magos en Roma, en Grecia y en casi todo el mundo occidental y oriental de la Antigüedad, cuando la magia o hechicería
populares estaban relacionadas con antiguos ritos de fertilidad e iniciación en el conocimiento en los pueblos llamados
bárbaros, principalmente los chinos.
La magia y la hechicería estaban ligadas también a las creencias de pueblos orientales muy antiguos, en los que el mago o
brujo era a la vez un sanador y un conocedor del mundo invisible de lo espíritus y desempeñaba un papel preponderante en
la comunidad.
En Grecia y Roma los adivinos y magos no tenían ya nada que ver con los chamans, aunque eran consultados sobre todo por
los poderes de adivinación de los que se creía estaban dotados.
En la Europa medieval la magia estuvo relacionada con la alquimia y la astrología, actividades ocultas consideradas
demoníacas por la Iglesia Católica, y que fueron objeto de persecución especialmente durante la Baja Edad Media y la Era
Moderna. Unas 500.000 personas resultaron procesadas y gran parte ejecutadas por tribunales civiles y religiosos, acusadas
de brujería, a lo largo de casi cinco siglos. Hubo procesos por brujería hasta el siglo XIX, tanto en Europa como en
Norteamérica. En Europa el Tribunal de la Inquisición desarrolló un papel preponderante en estos hechos. Debe señalarse que
ninguna de las grandes religiones acepta la magia, y en lo que respecta a la religión judeocristiana en particular, ya se
encuentran referencias negativas a los magos en el Antiguo y Nuevo Testamento.
La antropología distingue hoy día entre magia y religión, y coloca a la magia en un plano paralelo al de la evolución de las
religiones.
La interrelación de los mitos antiguos de las más diversas culturas, sus similitudes y relación con las religiones animistas, en
las que la magia desempeñaba un papel central, fueron estudiadas por el antropólogo británico James George Frazer en su
obra monumental La rama dorada. Merecieron también una amplia consideración por parte del psiquiatra Carl Jung, quien
desarrolló la teoría del inconsciente colectivo.
El hermetismo (llamado la antigua ciencia en el medievo) influyó en el pensamiento del Renacimiento. Esta pseudociencia se
vincula, en algunos aspectos, con el mantenimiento de antiguas creencias que, como la magia, conducían al conocimiento y
manejo de las leyes espirituales del universo. En 1463, Cosme de Médici encargó la traducción de la obra de Hermes
Trimegisto, que se suponía escrita en el antiguo Egipto pero que, para muchos, data de los primeros siglos de la era cristiana
y que es la piedra angular del movimiento hermético o gnóstico (de gnosis, conocimiento).
La adivinación mediante el Tarot fue una actividad frecuente en el nacimiento de la Era Moderna y los sistemas de símbolos
desarrollados por los cartománticos para el conocimiento de la realidad presente y futura son claramente deudores de otros
métodos de adivinación practicados por los magos, entre ellos la lectura del vuelo de las aves y de las entrañas de los animales sacrificados.
